RECOMENDACIONES DE ACCIÓN
PARA EDUCAR A SU HIJO EN LA SEXUALIDAD
Existen ocasiones donde educar a nuestros hijos se trasforma en un desafío para el cual no siempre nos sentimos preparados. Hablar de la sexualidad; explicarle a un hijo temas como la reproducción, puede en ocasiones resultar incómodo para el adulto y no siempre tenemos claro cómo abordar este tema.
Sin embargo, pese a esto, es bueno tomar conciencia que la sexualidad en sí misma no es algo “distinto” o “delicado”, es parte de la naturaleza humana tanto como lo son otros aspectos y determina en gran medida la satisfacción o el bienestar en la vida adulta. Por este motivo, es imprescindible que podamos educar sanamente a los niños sobre estos temas, ya que la forma en cómo sea vivido esta dimensión humana, está condicionada en gran parte por los aprendizajes, valores, tabúes y prejuicios que fuimos incorporando desde pequeños. Todo lo que decimos y lo que no decimos, constituyen poderosos mensajes para el niño que comienza a ver el mundo y a conocerlo a través de lo que nosotros como adultos vamos mostrándole.
Si bien la tendencia de los humanos es a evitar aquello que nos genera incomodidad y por este motivo en reiteradas ocasiones “de sexo no se habla” es importante que los adultos sepan que la sexualidad es algo con lo que el niño se va a enfrentar tarde o temprano, pese a que algunos padres se sienten absolutamente contrarios a que sus hijos reciban una educación sexual. La pregunta que nos debemos de hacer como adultos es cómo los estamos preparando para ese momento.
Los niños en algún momento de su desarrollo sentirán curiosidad y necesitarán obtener información sobre la sexualidad. Esto es algo que los adultos no podemos evitar y que sería nefasto para el desarrollo evolutivo del niño si lo hiciéramos. Por otra parte, sería preocupante que estas preguntas no surgieran.
Lo que los adultos si podemos decidir es “quién” será el que informe al niño sobre estos temas; podemos decidir si participaremos en el proceso de educación sexual del niño o lo dejaremos en manos de otras personas, de Internet, de la TV, etc.
No existe una edad determinada para hablar de sexualidad con un niño. Cada etapa evolutiva tiene sus características y cada niño a su vez es un universo particular. Por este motivo, no hay una edad recomendada para hablar de estos temas. Lo que si podemos establecer como regla general es que es fundamental que el niño sienta que puede contar con nosotros (como adultos) para preguntar, evacuar dudas, comentar e informarse.
Para poder lograr esa vía franca y segura de comunicación, es bueno tener en cuenta algunas sugerencias:
- No demore en hablar sobre la sexualidad incluso tome usted la iniciativa si es necesario (por ejemplo: si en un programa o publicidad se alude algún aspecto sexual puede ser una oportunidad para hablar del tema).
- Hable con naturalidad como hablaría de cualquier otro asunto. Si nos ponemos nerviosos, tensionados o ansiosos, el niño percibe que la sexualidad es algo complicado molesto o es un tema tabú.
- No espere un momento solemne para hablar de sexualidad.
- No imparta lecciones magistrales sobre sexo con términos complicados. Su hijo no podrá mantener su atención y se quedará con un montón de preguntas que hacer.
- Háblele claro y sin rodeos para que el niño entienda. Si no conoce la respuesta a una pregunta de su hijo, no tenga miedo en reconocerlo. Luego encargase de averiguarlo para informarle al niño luego.
- No se preocupe si cree que ha dicho “más de la cuenta” a su hijo. Casi siempre los niños apartan la atención o no retienen aquello que no entienden.
- Si su hijo utiliza algún término peyorativo o insulto referido al sexo, no se altere y explíquele el significado del término (muchas veces lo desconocen) y después razone con él por qué no es conveniente utilizar esos términos.
- Procure utilizar términos reales. Hable de los genitales por su nombre.
- No discrimine la información por sexo. El varón debe saber de la sexualidad femenina y viceversa.
- No espere a la adolescencia o pubertad para introducir conceptos de sexualidad. Inquietudes referentes a estos temas aparecen antes (edades pre- escolares) y es bueno que usted esté abierto a responder preguntas ya que toda la información que ellos quieran saber, la buscarán en usted o en otro lado.
- Introduzca conceptos como la prostitución y la homosexualidad. Piense que muchos niños ven y oyen hablar de estos asuntos en la televisión y eso despierta su curiosidad. Explíquele qué son. De esta manera usted estará educando en la no- discriminación y por sobretodo esta protegiendo a su hijo de lo que pueden ser abusos futuros.
- Introduzca términos como abuso y violación y explique lo que son. Enseñar al niño que él es dueño de su cuerpo y solo él decide hasta donde lo tocan o acarician (debe hacerles entender que es correcto decir “no”). Explicar lo que es el abuso infantil ayudará a que si su hijo se ve, algún día, envuelto en una situación de abuso sepa reconocerla y acudir a un mayor para pedir ayuda. Aquí hay un buen ejemplo de cómo explicarlo:
“Mira, por ahí hay personas mayores a las que les cuesta hacerse amigas de otras personas como ellos: por eso a veces piden a los niños cosas que las personas mayores nunca han de pedir a un niño, como decirles que los acaricien. Yo te quiero mucho y si alguna vez alguien te pide que hagas esas cosas o te pregunta algo que a ti te parece extraño o te hace sentir mal y te dice que guardes secreto, quiero que digas no y vengas enseguida a contármelo”.
- Después de responder una pregunta de su hijo, compruebe que sus palabras han sido bien interpretadas. Asegúrese de que ha contestado usted a lo que realmente se le preguntaba y bríndele a sus hijos la posibilidad de hacer mas preguntas.
- Asegúrese de que su explicación no consiste sólo en datos biológicos. Los niños necesitan aprender sobre las emociones, los valores y los procesos de toma de decisión. Hable de la sexualidad pero también haga referencia a valores que acompañan a una sexualidad sana como el compromiso, el cuidado, la responsabilidad.
- Si su hijo le pregunta, responda. No desvalorice la pregunta con pensamientos como “es muy pequeño para comprender esas cosas”.
Por ultimo es bueno aclarar dos mitos con respecto al tema:
- El mito de que hablar de sexualidad puede “despertar” una sexualidad precoz o alterada. No existe tal cosa: la sexualidad, como varios aspectos evolutivos, se va desarrollando a lo largo de la vida cuando así lo indica el propio crecimiento y la maduración. Si bien es cierto que es muy perjudicial para el niño exponerlo a vivencias o situaciones sexuales que desbordan su capacidad de entendimiento, hablar de sexualidad es algo completamente distinto. Significa que como adultos responsables del niño lo eduquemos en este tema que forma parte de su vida. Hablar de sexualidad lo único que puede despertar es una sexualidad sana donde el niño siente que puede contar con el adulto y que la sexualidad es una dimensión tan natural y humana como las otras.
- El segundo mito es pensar que “si hago oídos sordos” o “espero que se le pase” el tema va a desaparecer. Si el niño fue capaz de formular la pregunta, es preciso que en alguna medida se le de una explicación adecuada porque la inquietud ya se despertó y lo único que lograremos, no atendiendo ese reclamo, es que el niño busque respuestas en otras fuentes que no siempre serán las más apropiadas.
Lic. Ps. Lorena Estefanell/ 099 104 662
Lic. Ps. Magdalena Robaina/ 099 347 658